miércoles, marzo 22, 2006

Artículo de opinión en el Diario Vasco

«Si tan buena es la incineración de las basuras, ¿por qué presentarla como el último eslabón y el último recurso de la gestión de residuos? ¿Por qué insistir en reciclar y compostar si sería más fácil quemar todo?»
JOSÉ CRUZ RUIZ VILLANDIEGO / MÉDICO
PORTAVOZ DE LA COMISIÓN DE MÉDICOS CONTRA LA INCINERADORA

Estos meses, cada vez que alguien opinaba o hablaba en contra de las incineradoras ha tenido que oír y soportar repetidamente que todos teníamos que estar callados porque había que dejar este tema para los expertos y los profesionales. Daba igual que un ingeniero hablara de técnicas alternativas o que un médico hablara de riesgos para la salud evidenciados en la bibliografía científica, o que un alcalde defendiera métodos más sostenibles y aceptables para sus vecinos. Daba todo igual porque los expertos son ellos, porque los técnicos y profesionales en residuos son ellos... Expertos y técnicos en llevar camiones a un vertedero, sin más ¿De qué dicen que son profesionales ahora si han andado buscando sabios por ahí fuera que, después de cobrar, desaparecían sin haber sabido ni dónde estaba Aritzeta o Txingudi? Y últimamente, para más colmo, esos nuestros técnicos expertos han tratado de hacernos pensar que los olores de San Marcos son fruto de que Odón Elorza no quiere poner una incineradora en San Sebastián.

La ausencia de alternativas al PIGRUG era uno de los principales argumentos que llevaban como bandera la sección incineradora de nuestros políticos y gerentes de mancomunidades, era la razón primera de su exclusiva capacidad profesional y el motivo natural de todo tipo de descalificaciones para los que se oponían a sus proyectos. De hecho era muy habitual terminar cualquier pleno de Ayuntamiento, entrevista o programa de televisión con el reproche de que no hay otras alternativas para Guipúzcoa.

Pero ahora ya no hay solo un PIGRUG, hay varios. Además de las reiteradas propuestas del alcalde de San Sebastián para hacer ver a la Diputación que la solución de las basuras no pasa inevitablemente por una incineradora, también hace poco más de dos meses se presentó un nuevo plan de residuos para toda Guipúzcoa. Propuestas y alternativas que no tienen nada que ver con la incineración. Todas hablan de Guipúzcoa, el mismo territorio para unos y para otros, con los mismos problemas orográficos y de densidad de población, pero cambia la forma de verlo más habitable ahora y cómo queremos dejarlo a las generaciones venideras.

Nuestros políticos y técnicos han estado tan colmatados de experiencia y de conocimientos que se permitían frases y sentencias como la del señor Oyarbide, diputado de desarrollo sostenible, este mismo mes de diciembre refiriéndose al crítico informe del Ararteko: « en la oficina del Ararteko hay buenos juristas pero no técnicos en residuos » y así, tan simplemente, nos daba a entender que los técnicos de su departamento están por encima de la ley y su gestión puede superponerse a cualquier norma o derecho nacional o comunitario. De la Mancomunidad de Txingudi hay varias frases memorables. Como la del presidente de esta Mancomunidad, el alcalde de Irún, que, después de un viaje de visitas a incineradoras, nos tranquilizaba a todos porque él sabía que por la chimenea « prácticamente solo sale vapor de agua...» Lo triste de estas tonterías es que el coste de esa incineradora, de sus campañas, viajes y abogados las pagan todos los ciudadanos de Irún y Hondarribia que, especialmente, ya han demostrado en consultas populares, encuestas de Diputación, manifestaciones, firmas y alegaciones que más del 82% están en contra de ese proyecto de Incineradora que además redondeará el negocio quemando basuras de Francia.

El problema de muchos de esos expertos y de muchos políticos de nuestro territorio es que no solo no saben nada de alternativas sino que además nos han demostrado que de incineradoras saben muy poco.

Reflexionemos: si tan buena es la Incineración de las basuras, ¿por qué presentarla como el último eslabón y el último recurso de la gestión de los residuos? ¿Por qué insistir en reciclar y compostar si sería más sencillo quemar todo?: simplificamos la vida con una sola bolsa y la Mancomunidad solo necesita un contenedor y un modelo de camiones para llevar la basura. Más trabajo y empleos en el sector secundario y terciario de la producción. Más riqueza, más consumo. Todo, dicen, es bueno en el mundo de la incineración y lo único tóxico que reconocen son las cenizas, aunque ya insinúan que alguien las utilizará para hacer bonitas carreteras... Pero vamos a ver, si todo son ventajas con las incineradoras, ¿por qué nadie ni ningún país se plantea como opción única y definitiva la incineración? Y si no hay riesgos ¿por qué nos anuncian controles y análisis a la población cercana? ¿Por qué tanta normativa específica para esta industria? ¿Por qué la OMS, en el 2003, afirma que es un riesgo de cáncer vivir cerca de incineradoras? ¿Por qué en el 2005, también la Organización Mundial de la Salud (OMS), propone proyectos de gestión de residuos sin incineración? Hace tiempo habrían acabado con la oposición de médicos y de cualquier movimiento ecologista si tantas evidencias y tan seguros estuvieran de esa moderna tecnología.

En la gestión de la basura hay métodos que no se deberían mencionar ni insinuar, de la misma manera que en educación nadie propondría en nuestros días el castigo físico como sistema de enseñanza, ni se aceptaría la pena de muerte o la tortura como forma de hacer justicia. En la gestión de los residuos no se debería, en nuestro siglo, mencionar la palabra incineración.

Así pues, busquemos la mejor solución y no creemos un nuevo problema.

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