miércoles, noviembre 21, 2007

Críticas a las nuevas babayadas de Santiago Fernández

No a la incineración de residuos urbanos en COGERSA

Ayer fue el gerente del Consorcio Publico de Gestión de Residuos (Cogersa) en unas jornadas del Ecual, el que defendía las bondades de la incineradora llegaba a decir que aumentaría el reciclaje y que no iba contaminar mas que otras industrias (no llego a decir si de aquí o de otros países).

Este tipo de loas a la incineradora que ya nos querían poner hace 3 años, suele ser habitual, sino vean las declaraciones que días antes hizo la Consejera de Medio Ambiente encargada de verificar el riesgo y en la legislatura pasada hacia el Consejero de Infraestructuras y Medio Ambiente responsable del ramo.

Estos-as señores-as nos insisten que la incineradora que quieren poner en Cogersa, la mayor de España no solo no contamina (pronto nos dirán que limpiara el aire), sino que encima ayuda a reciclar, dentro de poco entendemos que nos dirán que genera mas empleo y que saldrá mas barata que llevar el resto al vertedero.

Lo que no sabemos es para que nos hacen perder el tiempo en debates a la sociedad asturiana ya llevamos 3 y la próxima semana hay un cuando, para que hacen unos estudios desconocidos por encargo a quienes ellos quieren, que cuestan un dinero importante a los asturianos sin que sepamos todavía que dicen estos estudios y cuales son sus conclusiones y como llegaron a ellas.

Ante este tono que nos trasladan estos cargos públicos asturianos, queremos recordar a estos políticos regionales sin escrúpulos y sin ningún sentido medioambiental, los graves problemas de esta peligrosa forma de destruir los residuos. La incineración distribuye por el aire, el agua y la tierra las sustancias tóxicas presentes en los residuos. La utilización de la atmósfera como un vertedero comportará, en definitiva, la dispersión de contaminantes al medio ambiente y su llegada a través de la cadena trófica a los alimentos y al ser humano

No lo decimos desde la Coordinadora Ecoloxista, vamos a recordar las conclusiones del Simposium Medico sobre incineración y salud celebrado en San Sebastián en 2004 que son clarificadoras con las declaraciones de estos responsables políticos asturianos.

• La salud está íntimamente ligada al entorno y al medio ambiente.
• Más del 90% de los tumores humanos son consecuencia de factores ambientales.
• Existen grandes partidas presupuestarias dedicadas a la investigación de formas de diagnóstico y tratamientos pero solo el 1% se dedica al factor medioambiental.
La dificultad es grande para diferenciar los diferentes elementos de la contaminación ambiental.
De las incineradoras solo se conoce, hoy en día, el 20% de los elementos tóxicos que genera.
• La ingesta diaria tolerable de los contaminantes más peligrosos ha ido disminuyendo según se ha ido conociendo más sobre su toxicidad. Así por ejemplo, con el mercurio en 1970 el umbral de seguridad se encontraba en 10 mcg por kilo y día, en 1980 se bajó a 1, en el 2000 el máximo se colocó en 0,05.
En el 2002 ya no existía un umbral mínimo de seguridad para el mercurio.
De manera similar sucedió con las dioxinas: La OMC en 1992 sitúa el límite en 10 pcg/g/ día, en 1998 lo sitúa entre uno y cuatro, en el 2002 lo limita a uno. En el 2003 aparecen los estudios que determinan que no hay dosis mínima sino susceptibilidad individual a cualquier cantidad.
• Las regulaciones de emisiones de tóxicos y contaminantes se realizan, principalmente, en función de las capacidades técnicas de la industria.
• La manifestación cancerígena provocada por un tóxico necesita, en muchos casos, el paso de varios años; e incluso, por atravesar la placenta, pueden manifestar la patología en la siguiente generación.
• Las incineradoras modernas siguen produciendo tóxicos que son emitidos por los gases de la chimenea y acumulados en las cenizas y escorias. No son inocuas o inofensivas
• Los gases como NOx, monóxido y dióxido de carbono y los gases sulfurosos (todos ellos generados en la emisión gaseosa de la incineradora) producen un aumento de la mortalidad significativo, sobre todo entre los sectores de población más susceptibles, aunque estén incluso dentro de los límites tolerables de concentración.
• Las micro partículas generadas en la combustión de las basuras ligan múltiples elementos tóxicos que son capaces de atravesar todos los filtros de las 13 incineradoras e incluso los humanos, llegando hasta en núcleo celular y siendo capaces de producir mutagenicidad además de una mayor incidencia de mortalidad entre los niños menores de 5 años, los ancianos y en ciertas enfermedades crónicas.
• Los metales pesados generados por las incineradoras producen múltiples patologías y son mayormente acumulados como depósito en la tierra, en los alimentos y en el agua con lo se contamina la cadena alimentaría. De esta forma se van acumulando y sumando la potencialidad tóxica.
Entre estos metales destaca el mercurio que el organismo lo metaboliza a metilmercurio y es responsable de múltiples enfermedades
• Las dioxinas son los contaminantes más problemáticos a los que jamás se ha expuesto un sistema natural. Las dioxinas son productos de la combustión.
Provocan diversas enfermedades y alteraciones de la salud además del cáncer.
Son acumulativas y persistentes en el organismo.
Son muy volátiles y se pueden encontrar a varios kilómetros del foco de emisión.
Se acumulan fundamentalmente en los tejidos grasos y se introducen en la cadena alimentaría a través del depósito en suelo. La leche materna y la animal son reservorios principales
• El único valor de dioxinas aceptable para no existir riesgo es 0.
Existen grandes contradicciones entre los valores reconocidos de emisión en las incineradoras modernas (y en las antiguas) y los recogidos en muestras aleatorias de la chimenea y en la población cercana...
Las dioxinas son uno de los 12 elementos que en el Convenio de Estocolmo se
comprometen más de 50 países (entre ellos España) eliminar sus emisiones hasta el valor 0
• Las evidencias de patologías asociadas a incineradoras llevan un decalaje de 20 o 30 años (tiempo de latencia y acumulo hasta la aparición de enfermedades). Desde el año 95 hasta el 2004 siguen apareciendo trabajos que asocian incineradoras y patologías o riesgos. No es aceptable hablar de inocuidad de las incineradoras modernas, ya que siguen emitiendo los mismos tóxicos y muchos de ellos no tienen dosis mínima tolerable.

• Los niños son el sector poblacional más vulnerable por su relación dosis peso
y el tiempo de exposición al que van a estar expuestos.
• La incineración es una tecnología en retroceso en la mayor parte de los países avanzados.
• La concentración de dioxinas extraída de los Inventarios de Dioxinas Europeos, considerando la existencia de incineradoras que cumplen los niveles mínimos de emisión autorizados por la UE, en el mejor de los escenarios, supone la cantidad del 1% del total de países con grandes complejos industriales y químicos.
• Afirmar que “no existen riesgos adicionales significativos en la salud de la población cercana a una incineradora moderna” es un eslogan que carece de rigor y fundamento científico.
• Aunque la toma de decisiones de los riesgos individuales es personal, es deber de las autoridades sanitarias remarcar los daños ambientales provocados por decisiones políticas.
• Una de cada tres muertes infantiles, en Europa, se debe a factores a
Medioambientales.
• 40 millones de muertes, en el mundo, se podrían evitar con cambios en las
decisiones políticas

Desde la Coordinadora vemos necesario como ya han hecho otras regiones, apostar por mejorar la eficacia de la recogida selectiva, reducir los volúmenes y producir con el resto compost de calidad, que es hoy por hoy la alternativa con menor impacto ambiental y tecnológicamente mas desarrollada.

No hay comentarios: