jueves, enero 14, 2010

Verdades incómodas

EMILIA VÁZQUEZ MENÉNDEZ
DIPUTADA DE IU-BA-VERDES Y DOCTORA EN BIOLOGÍA POR LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO

Carta a La Nueva España
http://www.lne.es/asturias/2010/01/14/verdades-incomodas/859338.html

El empeño de la viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno de Asturias, Belén Fernández, en promover la construcción de una macroincineradora alimenta un largo debate en el que parece poseer la verdad absoluta.

La Viceconsejería de Medio Ambiente, con el apoyo de la FSA-PSOE, se escuda en Cogersa para poner en marcha en este trimestre el macrohorno incinerador amparándose en la mayoría socialista en los concejos y en que el vertedero estará agotado en 2015, olvidando que la incineradora se ubicaría en Gijón y necesita licencia para ello.

Frente al discurso del miedo al que se apela continuamente, se ofrece una solución casi mágica: la incineración. Sin embargo, existen otros muchos argumentos que deben ser tenidos en cuenta para que los asturianos tengan una información veraz y puedan valorar la conveniencia o no de llevar a cabo esta costosísima infraestructura. Según nuestro criterio se ocultan a los ciudadanos las verdades incómodas que van en contra de sus argumentos.

Primera verdad incómoda: la actividad de una incineradora no hace desaparecer mágicamente los residuos que entran en ella, sino que una parte se vierte a la atmósfera en forma de gases que provocan el efecto invernadero y problemas de salud, y al menos un 30% de lo que se quema queda en forma de cenizas y escorias que hay que arrojar a un vertedero. La incineradora no elimina el vertedero.

Segunda verdad incómoda: ¿cuánto nos va a costar el precio por tonelada de basura a los asturianos? Entre cinco y diez veces más, si nos guiamos por las incineradoras que ya están en marcha, lo que repercutirá inevitablemente en nuestro bolsillo. Si ahora pagamos 11 euros por tonelada, después de 2015, como mínimo pagaremos entre 55 y 110 euros. A esta cifra, es necesario añadir el que el coste aproximado de la macroincineradora puede rondar los 250 millones de euros, el equivalente a un nuevo Hospital Central para Asturias. Las cifras hablan por sí mismas. ¿Puede Asturias dedicar un 5% del presupuesto actual a este macrohorno?, ¿debe ser el objetivo prioritario de la política medioambiental una instalación contaminante y que no genera empleo en este sector?

Tercera verdad incómoda: los socialistas en el Gobierno del Principado han dejado pasar deliberadamente el tiempo sin ejecutar su propio plan básico de residuos de Asturias redactado en 2001. Los retrasos son ya intolerables. A día de hoy en ninguna localidad asturiana se recoge la materia orgánica domiciliaria por separado, que sí están haciendo otras comunidades como Cataluña. No olvidemos que el 40% de la basura domiciliaria que va al vertedero es orgánica y debería transformarse en abono y no ser sepultada. Desde el primero de enero todos los catalanes tienen la obligación de separar su basura orgánica del resto de componentes. En cambio, aquí nada se ha hecho para que las empresas empleen envases y embalajes reutilizables, por ejemplo las botellas. Tampoco se ha promovido el ahorro en embalajes superfluos y ni siquiera existe una legislación autonómica que obligue a reciclar, normativa que sí existe en otras comunidades como Madrid y Cataluña. Aquí es posible multar si no se deposita la basura en un cubo, pero no si no se recicla. En cuanto a lo que a lodos se refiere, este año se está empezando a construir una planta para ellos, ocho años después de la elaboración del mencionado plan. Estos hechos avalan lo absurdo de apostar por un modelo como el que se está llevando a cabo en Asturias, tan superado por los avances medioambientales y técnicos.

Cuarta verdad incómoda: conscientes de que el plan de residuos no se estaba cumpliendo, IU-BA-Verdes quiso refrendar su compromiso con la gestión de residuos en el Parlamento asturiano. Por unanimidad en septiembre de 2008, los tres grupos -digo los tres grupos porque el PP votó a favor-, aprobamos una propuesta de resolución con un «plan de choque» que sucintamente explicado implica el incremento sustancial de los actuales niveles de recogida selectiva y reciclaje de papel, envases, cartón y vidrio; la implantación de un sistema de recogida selectiva domiciliaria y en grandes centros productores de materia orgánica en todos los núcleos de población con más de 10.000 habitantes, así como la reducción del volumen de residuos generados. Tras el refrendo de los representantes institucionales de los asturianos y asturianas, este mismo texto, con idéntica redacción, a exigencia de IU-BA-Verdes, fue plasmado en el acuerdo de gobierno que se firmó con la FSA-PSOE en noviembre de 2008. Lo que debe hacer la Viceconsejería de Medio Ambiente es ser diligente a la hora de poner en marcha los acuerdos, que ya va tardando, en lugar de generar debates poco útiles a la hora de conseguir el objetivo «suponemos» común de reducir de forma sustancial el volumen de residuos que llegan actualmente a Serín.

Quinta verdad incómoda: la directiva europea sobre residuos exige que antes de 2015 deberá efectuarse una recogida separada de, al menos, las materias siguientes: papel, metales, plástico y vidrio; a la vez que indica que debería llegarse, antes de 2020, a la preparación para la reutilización y reciclado al 50% del global del peso de estas materias. En Asturias no la cumpliremos porque se enviará todo a quemar.

Sexta verdad incómoda: Belén Fernández utiliza un concepto distorsionado de la fracción resto. Mientras en Europa se denomina fracción resto a la que no es susceptible de ningún tipo de tratamiento, es decir, de reducción, reutilización ni reciclaje, la Viceconsejera considera que el 80% de las basuras que se producen en Asturias son fracción resto. En Cataluña se incinera el 15% de los residuos generados. ¿Tan distintos somos al resto de Europa?, ¿Qué tiene nuestra materia orgánica que nos hace diferentes?

Las políticas más avanzadas no son ningún secreto. Ya se están aplicando en otros muchos lugares con mayor población que Asturias. En cambio, en el Principado tenemos una Viceconsejera que se atreve, de manera insólita, a defender proyectos sin conocer el resultado de los estudios de impacto ambiental como ocurre con el embalse de Caleao, y a aprobar autorizaciones ambientales integradas en un proceso que resultó caótico y que no siempre cumplió con los objetivos de la reducción de los residuos, el ahorro del agua y materias primas de las empresas afectadas, tal como imponía la ley.

La Viceconsejería de Medio Ambiente tiene un amplio abanico de tareas pendientes como las que hemos subrayado y algunas otras, por ejemplo hacer cumplir la ley de Carreteras de 2005 que obliga a favorecer la utilización de materiales y productos reciclados en las obras. En suma, cumplir su propio plan de residuos o el ordenamiento europeo y no dedicarse a defender embalses e incineradoras.

1 comentario:

domingo goñi tirapu dijo...

¿Puede explicar alguien, desde IU, si lo dicho por dirigentes socialistas de que en COGERSA ya se aprobó en el 2003 la incineradora con el visto bueno de los componentes de IU en dicho organismo? Hay tanta confusión...